¡Cuando este desconfinamiento pase, nos toca un buen desfase!

Amiga, abrochate el cinturón y tómate un omeprazol!
Sí queridas y queridos, porque ahora que todo esto parece que vuelve a la calma, y después de
reencontrarnos con nuestros familiares, de lo que más ganas tenemos es de reunirnos con nuestra
chupipandi (o viceversa, porque ya sabemos que el orden de los factores no altera el producto) y montar
una de esas que no tiene cabida en la #nuevanormalidad, porque el sarao que vamos a organizar ni es
nuevo, ni es normal.
Pero como somos ciudadanos responsables, acataremos las normas que se nos dicten; eso si, brindaremos,
aunque nos toque estirar el brazo para cumplir la distancia de seguridad, pero brindaremos, porque para
eso siempre hay motivos.

Además, saldremos con mascarilla y con nuestro bote de hidrogel en nuestro estupendo bolso.
Porque después de la playa, las terrazas, los chiringuitos y las verbenas, lo que más nos gusta en verano
son los complementos.
Y no es solo que son lo que más nos gusta, sino que son necesarios e imprescindibles para nuestra estética
existencia.
Ya que es algo bastante común que en estos calurosos días de verano, salgamos a tomar un vermut a
alguna terracita de moda, y que de repente nos entre hambre y pidamos una ensalada fresquita ( porque
poner que nos vamos a meter un bocadillo de calamares entre pecho y espalda queda muy poco cool).
Pero es que inmediatamente después de terminar con esa «ensaladita», cruzamos al chiringuito de
enfrente a tomarnos un digestivo, porque todo el mundo sabe que la lechuga y el pepino repiten.
Y sin comerlo, ni beberlo (valga la paradoja), con digestivo en mano, nos ponemos a buscar cual
depredadoras, en que lugar actúa alguna verbena, o en que garito toca algún grupete de música en
directo esa misma noche.

Imagino que estaréis pensando porque os cuento todo este rollo, pero es bien facilito; que te pones esos días que sabes cuando empiezan pero no cuando terminan?, – pues yo os lo diré -, cualquier básico, fresquito y cómodo, porque la clave para poder sobrevivir dignamente a unos de estos intensos días, va a estar en esos fabulosos complementos que ya tenemos, y sino, no nos va a quedar otra que hacernos con una vital provisión.

Empezaremos con un capazo con una buena cabida, ya que ahí, además de nuestros típicos enseres
personales, le podemos echar un unas fantásticas cuñas, un gorro, unos pendientes (a poder ser nada
discretos), un cinturón versátil y un kaftan o kimono, por eso de si refresca.
Ah si, y muy importante, unos polvos de sol y un gloss, ya sabéis, la intensidad del día y la calidad de los
digestivos se nos suele reflejar en el rostro.
Pues así es, con estos cuatro trucos estamos más que preparadas para pasar una fantástica jornada de
risas y brindis y para #quemequitenlobailao!

 

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