Horror videoconferencia que me pongo?

El confinamiento ha cambiado nuestras rutinas, algunas las la eliminado drásticamente. Ir de compras como antes es solo ya un sueño del pasado, una gran fantasía que rememoramos de vez en cuando,soltando algún suspiro de anhelo al visitar las páginas web de VOGUE, La Maison, y tantas de esas que nos quitan el sueño.

Para las que tenemos teletrabajo en casa empezó el tema con drama ¿y ahora que me pongo para las videoconferencias? ¿De verdad no puedo salir a comprar? ¿ropa de entretiempo o todavía cuello vuelto? Los meses han pasado y el armario ha tenido que readaptarse en tiempo récord.

Para las videollamadas hace falta menos preparación que el look completo,  pero hay que ser muy cuidadosa con los detalle del look si quieres estar divina. Si es tu amiga, da lo mismo que lleves el moño y la sudadera de cuando ibas a la universidad, pero si es trabajo, querida amiga, tienes que dar la talla. Hemos visto mucho desastre por pantalla y eso puede dañar la sensibilidad y la reputación de cualquier estilosa que se precie.

Para empezar pensamos solo de cintura para arriba. Eso ya descarga tensión, ni zapatos ni faldas, ni pantalones. Para el resto como una reina. Estudiar la luz, el fondo, la orientación de la cámara y el look diario que hay que variar y estar a la última siempre. He de confesar que el tema de “customizar” ropa ha pasado a veces simplemente por unas tijeras cortando las mangas que con el calor ya no necesitaba y remodelando look en cinco minutos.

Para la cara, buena hidratación, base de maquillaje, eyeliner a modo cat eyes para que el ojo se vea más grande y algo de color en las mejillas que con la cámara palidecen los colores una barbaridad. Los labios siempre hidratados y con algo de color, no como si fueras a un desfile de noche, pero algún día vale la pena un extra y homenaje explosivo al rojo Chanel,  porque  yo lo valgo y son el mejor vestido del mundo.

El pelo bien hecho con volumen, revuelto no es despeinado, y nada de esas coletas con el pelo recogido sin más que te hacen diez años más vieja, melena al viento, unos buenos aros, no se aprecian nada en la cámara los pendientes más pequeños, e incluso el extra del perfume que más te gusta, yo he abusado para ello de Chloe  que siempre eleva el espíritu.

Para el vestuario hemos alternado camisa blanca (top de clásico y buen resultado) con chaqueta,  algún suéter de rayas,  camisas siempre de colores alegres con algún pañuelo a lo Grace Kelly que tan bien dan en cámara, algún collar sencillo pero con un punto chic. No falla superponer algunas prendas, como la que no quiere la cosa y le da un punto si lo hace bien muy oversize y casual, alejado de parecer un disfraz o que vas todavía con el pijama.

No mencionaré que las zapatillas eran siempre las de deporte porque no se ven, pero firmo porque sigan de moda unos años más son tan cómodas…

Buceando por el armario he encontrado de todo, algunas cosas olvidadas otras con la etiqueta puesta, ha sido toda una alegría volver a estrenar sin tener que ir a comprar.

 

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